domingo 20 de diciembre de 2009

Poe está jorobado

Es difícil complacer a tus hijos cuando dejan de ser niños sin ser aún adultos. Desde bebés, a los dos les escribo cuentos. El año pasado hice un microrelato para el mayor que, al día siguiente, cumplía 18 años. Algo inspirado en Edgar Allan Poe, que era de sus escritores preferidos. Cuando lo leyó me dijo: "está bien, pero ya no soy un niño".
Ayer me reclamó porque no le subí nada. "Pensé que ya no querías que te escribiera", contesté. "Nada alegórico. ¿No puedes escribir algo más ácido, para que nos riamos los dos?". Nunca me hubiera pasado por la cabeza que Keystone State fuera tan alegórico o poco ácido, pero enmiendo mi omisión con un microrelato que espero le guste más. Mis demás lectores, disculpen no explicarles la sátira. Es un chiste local.


Dios está jorobado


Dios nunca me bendice. De joven le pedí fracasar de un modo estrepitoso, que me permitiera conocer el dolor y la desesperación para escribir atormentado pero, aún ahora, muchos opinan que soy un tipo exitoso, aunque no he escrito nada tan literario que pueda patentizarlo.
Le rogué que nunca me diera hijos o, si lo hacía, me los quitara de forma trágica y desgarradora. Dos mujeres todavía me exprimen pensiones, otras tres amenazan a mis abogados y, de no ser por los frecuentes cheques del banco de semen, empobrecería sin remedio.
Comencé a sospechar que Dios está jorobado tras suplicarle que, cuando menos, mis vástagos fueran feos, tanto como puede llegar a serlo la vida del artista verdadero. Acabo de aparecer, junto al que vive conmigo, en la portada de una revista para mujeres que quieren procrear bebés hermosos. Es poco lo que le pido y nunca me bendice.

viernes 18 de diciembre de 2009

El blues del alambre


No es mía la vara
ni la valía que mides,
tampoco lo que le pides:
la vida se cobra cara.

No es mía tu gula
ni tuya mi hambre,
sólo pájaros
en el alambre.

No es mío tu día
cuando el hastío crece,
tampoco me pertenece
el eco que lo guía.

No es mía tu gula
ni tuya mi hambre,
sólo pájaros
en el alambre.

No es mía tu noche
cuando desafía al frío,
tu amor tampoco es mío,
su dolor o su derroche.

No es mía tu gula
ni tuya mi hambre,
sólo pájaros
en el alambre.

jueves 17 de diciembre de 2009

Ojalá te caiga el veinte

Quiere el infortunio que, cuando más genuina y desinteresada mi devoción por ti, mayor sea el desagrado y desprecio con que la juzgues. La demora no ha sido menos cruel para mí y, si la creí en tu provecho, fue inadvertido de que escupirías a la distancia, que quise pasajera y decretas insalvable. Soy culpable de no buscarte hasta ahora y de impedir que te contaminara una sola partícula de la amargura que quiero aniquilar, a diario, para bien amarte. No es más lo que puedo decirte… salvo que no anhelo perderte sino rescatarme, y algo puro qué entregarte.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Buen pastor sería

Que le ando ronroneando
a gatas, a musas menores
y baratas, no lo niego:
es mi naturaleza
tan plebeya y contraria
a la realeza que me gusta.
Pero me disgusta
y da desasosiego
su trasiego,
su agitada vida.
Si mía la tuviera,
la tendría entretenida
y no me entretuviera
en otros brazos,
y al extraño
correría a balazos,
como al lobo
del rebaño.

martes 15 de diciembre de 2009

Fé de erratas


Al seducir a la mujer de otro: es descortés platicar de él, coger tan mal como él o creerse lo contrario. Ella de todos modos se convencerá de que cometió un error pero si la tratas con tacto, aligerarás su culpa y querrá volver a hacerlo. Lo que distingue al caballero del patán no es el hecho de desearla o poseerla, sino su capacidad de reconocer del fondo de “una dama” a la mujer que quiere sentirse “un poco puta” y satisfacer su capricho, de tal forma que si intenta olvidarlo no pueda. Procurarle ese placer es la recompensa.

martes 8 de diciembre de 2009

Hay una mujer

Hay una mujer cuyo nombre empieza con una consonante. La siento mi consonancia, mi continente. La leo con todos mis sentidos; con mi reserva amorosa intacta, con devoción desmedida fundada en subjetividades: si es distinta que como la imagino, no quiero otra. Para mí, que tan bien creo conocerla, permanece desconocida y latente en el recuerdo de lo que no ha sido; es, a un tiempo, una imagen poderosa y la mejor de mis nostalgias. Sé que tocar su puerta destruiría todo, y no hacerlo también, y esas divagaciones consumen mis días enteros con sus noches. Mientras, la amo.

jueves 3 de diciembre de 2009

Epílogo


Al despertar piensa que sólo se trata de otro día que anulará al anterior. Hasta sumar una semana más carente de sentido. Después recuerda que es jueves. Y esa certeza lo abstrae de sí y lo alivia. Los jueves siempre se le brindan placenteros y circulares, sin esperarlos ni querer encontrarles cuadratura, desde hace algunos meses. Del rincón marginal de sus experiencias rescata y recrea, entre fantasía y realidad, otra de esas pocas evidencias que aún lo logran conmover: nada es verdadero. Todo es aparente, y sin ser ni esencia, o cae o se despedaza. Casi siempre está torcido.

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